Dicen que dicen, hablan que hablan. Las habladurías del mundo no pueden atrapar al apostador. Pues siempre existirán los mitos urbanos así como también el así llamado saber popular que más que saber es pura patraña. En el mundo de las apuestas deportivas los hombres deben despojarse de los velos que se interponen entre la realidad y la visión a los fines de lograr adoptar una perspectiva adecuada del conjunto.
Uno de estos velos o prejuicios consiste en negar al tenis un valor adecuado para el apostador en deportes. Como si, a diferencia de lo que ocurre con otras competiciones como el fútbol o el básquet, el tenis fuese demasiado indeterminable y las probabilidades de controlar el destino fuesen impensables.
Es claro que en el tenis se observa una suerte de volatilidad que tal vez queda en suspenso en juegos en donde la cooperación y el equipo tienen más preponderancia -pues, si han seguido este blog, sabrán que lo colectivo neutraliza los elementos potenciales de error que un individuo puede ocasionar-. Pues en el tenis siempre hay un individuo que debe afrontar las adversidades objetivas y no siempre cuencta con la seguridad necesaria.
Ahora bien, habría que repensar esta noción del tenis desde el punto de vista de las apuestas deportivas pues es justamente el tenis un espacio en el cual se dan grandes chances de ganar mucho dinero. Sólo tendremos que conocer un poco de la psicología de los jugadores y tratar de tener un olfato para descubrir potenciales héroes de este hermoso deporte.




