Las así llamadas nuevas tecnologías de información y comunicación son caracterizadas por muchos estudiosos como un fenómeno revolucionario en la cultura del siglo XXI. Sin lugar a dudas que su génesis debe ser remontada al siglo pasado, y evidentemente la cadena de innovaciones técnicas que dentro del mundo de las comunicaciones se vienen realizando desde el correo en adelante hacen de este fenómeno algo no tan extraño ni revolucionario sino más bien una consecuencia previsible.
Sin embargo lo que es cierto es que este fenómeno nos ha puesto por primera vez dentro de una matriz que hasta el momento no existía, a saber: la conexión radical y absoluto. Vivimos en un mundo conexionista, nos encontramos conectados en red las 24 horas del día. No podemos dejar pasar un segundo sin checkear nuestros mails, nuestra cuenta de Facebook, conversamos todo el tiempo por MSN. Las personas han pasado de un mundo real a un mundo virtual desvirtuando precisamente esta diferencia. La presentación de la persona ante los otros está mediada por las tecnologías y así cada uno puede teatralizar su vida, incorporando máscaras novedosas dependiendo el contexto.
Es así pues que en el mundo de las apuestas deportivas esto queda patentado de manera ejemplar. Pues hoy en día ya no es sólo que podemos realizar apuestas por Internet en ligas deportivas de otros países del mundo, sino también el hecho de que con la producción a gran escala de smartphones cada vez más complejos, la posibilidad de apostar con nuestros teléfonos móviles no importa donde nos encontremos, ha abierto infinitas posibilidades.





