¿Cuáles son los peores enemigos de los apostadores? Ni ellos, ni aquellos, sino tu mismo eres tu propio enemigo. Vale decir, no hay nada peor que uno cuando se desea algo y no se tiene la predisposición adecuada para conseguirlo. Y es en este caso la tan conocida ansiedad la que nos lleva malas pasadas.
La ansiedad es uno de los peores sentimientos que podemos tener en la vida, y en este contexto más aún. Pues la ansiedad proviene de un deseo extremo, fetichista, del objeto que nos hace olvidar la mesura necesaria para llevar nuestra vida de manera natural, y nos impulsa a intentar apresar el objeto de manera apresurada teniendo como consecuencia, naturalmente, el fracaso.
Imaginen la siguiente situación: deseamos ganar mucho dinero en las apuestas, apostamos de manera apresurada casi todo nuestro capital o bankroll, y perdemos. Inmediatamente nos lanzamos a una catarata de apuestas en las cuales lo que buscamos es volver a juntar el dinero con el que comenzabamos. Y esto no se vuelve posible pues estamos completamente enajenados de nuestro propio sí-mismo. De allí que en cuanto vemos que nos volvemos locos, lo mejor y más recomendable siempre es el aceptar la propia derrota y volver un día en el que la ansiedad quede puesta en suspenso.
Sabemos que esto es completamente difícil, y que nadie está dispuesto a aceptar sin más que su dinero inicial se ha perdido. Pero bien, esta es una posibilidad en las apuestas, y una de las más importantes y recurrentes. De manera que si uno quiere el fruto, deb aceptar que en más de un caso tendrá en su interior un gusano horrible que nos desagradará.
A este tipo de consecuencias hay que acostumbrarse para de esta manera encarar el juego, pues al fin y al cabo las apuestas son eso, desde la perspectiva de la mesura y la calma. Una vez logrado esto, el dinero que tanto anhelamos vendrá solo, y en ese caso la pasividad será el causante más importante.





