El tenis es un hermoso juego, pero como dicen aquellos que lo juegan de manera profesional, muy duro para sus participantes. Es que en el tenis las individualidades son la dominante, y algo así como un trabajo en equipo queda puesto en suspenso. Mientras que el ganador se lleva todos los laureles, desde millones y millones de dolares hasta el reconocimiento mundial y un excelente posicionamiento en la tabla de posiciones de los mejores jugadores del mundo, el que pierde se lleva todos los abucheos. Ni un dólar, y toda la responsabilidad en sus espaldas, tras haber quedado expuesto.
Para nuestro tema de interés, las apuestas deportivas, el tenis sin embargo puede ser una gran oportunidad. Pues existe una verdad: al ser un juego de individualidades, las combinatorias son mucho menores siendo la entropía algo que no parece mostrarse como posible. No ocurre como en otros deportes en donde el equipo es una colectividad en la que no podemos contar con el buen rendimiento de todos y cada uno de los jugadores del equipo al cual estamos apostando. El fútbol es uno de estos casos. Por el contrario, en el tenis, las cosas se reducen a un solo jugador. Por otro lado, si bien el margen de error disminuye notablemente, también es cierto que si el día del partido al que estamos apostando el jugador de nuestra confianza no juega bien no existirá ningún equipo para respaldarlo.
De esta manera el tenis tiene virtudes y contras de las cuales podemos deducir que no es la fuente de la gloria asegurada para los apostadores, pero sí un buen lugar para intentar ganar un poco de dinero.





