En el post anterior comentábamos de las virtudes que tiene para un apostador deportivo el seleccionar como objeto de sus elecciones a aquellos deportes que no han contado aún con el toque mágico de la difusión masiva por parte de los aparatos de reproducción técnica que corresponden con la publicidad, el marketing, y las nuevas tecnologías de comunicación.
Decíamos también que si bien el golf pudo ser este tipo de deportes en un comienzo, pues era un deporte realizado por personas que contaban con un poder adquisitivo muy alto, así como también el público hacia el cual estaba dirigido era de la alta alcurnia; hoy en día ya no puede ser pensado así, pues si bien sigue siendo un deporte preferido de las personas de élite, lo cierto es que con la difusión de las imágenes de competencias a nivel internacional de golf en la TV, millones de apostadores de todo el mundo ya han puesto su ojo en él.
Por eso decimos que el polo aparece como una oportunidad única. Pero, ¿en qué consiste el polo? Como se indica en múltiples fuentes de la web, el polo es un deporte en el que dos equipos contrarios de cuatro jugadores cada uno, montados a caballo, intentan llevar una pequeña pelota de madera o plástico hacia la portería del rival, formada por dos postes de mimbre, por medio de un taco o mazo. El objetivo consiste en marcar goles.
¿No les resulta similar a otros deportes el polo? Y si es así, y si es cierto que aún no ha sido explotado por los grandes medios de comunicación, ¿por qué no envarcarnos en la tarea de apostar en él?





