Es claro que cuando uno debe comenzar a trabajar para poder ganar una suma aunque sea mínima de dinero en las apuestas deportivas, debe intentar recuperar ejemplos de otras actividades en donde también se gane dinero a partir de la especulación y la toma de riesgos. Evidentemente para el apostador novato es el inversor la figura de la que más puede aprender. ¿Por qué?
Pues, como el apostador, el inversor también cuenta con un capital inicial gracias al cual puede desarrollar la idea de lanzar su dinero al mundo para que de éste se produzca una multiplicación del primero. Es decir, el inversor intenta mantenerse dentro de la siguiente fórmula: D-M-D`.
Esta fórmula se traduce así: el agente económico invierte su dinero en la producción de mercancías que luego serán comercializadas. En la producción de estas mercancías el inversor logra extraer un plus económico a costa de los productores efectivos del que podrá luego extraer más dinero del invertido (D`).
El apostador, como decíamos también cuenta con un dinero inicial. Ahora, el modo en que lo lanza a la objetividad es distinto. Pues si es el caso de que nos encontramos con un apostador que ama al deporte, tendrá que considerar cuáles son los deportes en los que más cómodo se siente, cuáles son los deportes en los cuales siente que tiene más chances de ganar dinero.
Y como aquí no se producirá ningún tipo de elaboración de bienes, el dinero multiplicado podrá ser causado por los desempeños de los deportistas y por la cuota de azar y destino que le toque al apostador.





