El golf es un gran deporte para apostar. Sin embargo por diversos motivos no parece haberse posicionado todavía como uno de los más populares. ¿Cuáles son estos motivos?
En principio el golf no es un deporte masivo, y ha tenido como destinatario generalmente a personas que provienen de un pasar económico muy bueno. Vale decir, un deporte de personas con buena situación económica. Al realizarse en campos abiertos en donde no se permite la entrada de grandes cantidades de personas, el golf se ha ocupado él mismo de adoptar un rostro cerrado y con intenciones de ser disfrutado por algunos pocos.
Por otro lado, el hecho de que no requiera de un gasto extremo de fuerza física hace también que no sea tomado con interés por todos aquellos que ven en el deporte una razón suficiente para correr, desplazarse, y gastar mucha energía. El golf es un deporte para pensar, meditar. A su vez, el silencio que requiere el golf obliga a que las masas queden fuera de su contemplación como público. Nada más lejos de las hinchadas de fútbol con sus cánticos que un público de golf.
Sin embargo, el golf tiene grandes virtudes internas que lo posicionan como ideal para las personas que quieren apostar. Por ejemplo, el hecho de que podamos apostar no solamente al ganador, sino también a aquellos que salen segundos, terceros, cuartos, etc., nos pone en una situación de ventaja en relación con los juegos en los que solo gana la apuesta aquel que apuesta al ganador.





