Es sabido por todos que el deporte es una fuente de entretenimiento asegurado para las poblaciones en el mundo contemporáneo. Lo que antes era propio de unos pocos se ha masificado de tal manera, ayudado por el desarrollo de los medios de comunicación, que ahora todos y cada uno de los seres humanos tiene a mano un televisor para disfrutar de cualquier evento deportivo.
Ahora bien, la pregunta es ¿es sólo por esto que las apuestas deportivas son ideales? Lamentablemente, no. Sin embargo, existen razones muy precisas que responden a esta pregunta, en el sentido de que existe un motivo particular pero no por ello menos importante que explica el hecho de que millones de apostadores se desplacen al campo del deporte como materia adecuada para realizar sus apuestas.
Y si indagamos un poco en esta cuestión, nos daremos cuenta que aquello que estamos comentando como la razón de fondo no es otra cosa sino que el deporte cuenta, como todo juego, con reglas específicas que procuran establecer un orden: reducen la entropía, las posibilidades de combinación se hacen finitas en el sistema del juego, y las probabilidades entonces se hacen calculables para las personas.
Podemos decir que lo que hereda la apuesta del juego de azar, con toda la contingencia que ello trae, queda contrapuesto a lo que se gana con la elección de los juegos deportivos, en tanto estructurados con leyes y normas que hay que cumplir, en términos de calculabilidad y previsibilidad de los eventos.





