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Las personas que apuestan y que toman a las apuestas como una profesión, como un estilo de vida, como una vocación, son expertos en dos ámbitos distintos: en las apuestas y en el contenido de las apuestas. PodrÃa definirse a las apuestas como una forma que configura de una manera estructuralmente homogénea actividades que en sà mismas son completamente diferentes. Veamos, pues.
El caso de las apuestas deportivas evidencia esto de la manera más palmaria. Si bien todas las actividades que habilitan una apuesta en este caso parecen tener el denominador común de ser actividades deportivas, en el caso de las apuestas no es tanto esto lo que las junta en una misma bolsa, sino más bien el hecho de que nuestra actitud hacia ellas no sea la del juego justo, ni la de la diversión, sino la que provee el marco de referencia de la apuesta.
Por eso decimos de las apuestas que son formas de configuración de contenidos que no poseen en sà mismos una necesidad interna que los lleve al regazo de la forma apuesta. PodrÃan ser percibidos desde otros puntos de vista, y sin embargo la perspectiva "apuesta" ofrece modos muy interesantes de visión de la realidad.
Pues bien, decimos que el apostador profesional sabe no sólo de apuestas sino del contenido -en este caso de actividades deportivas-; un experto en deportes podrÃamos decir. Un experto en deportes que realiza análisis por sà mismo, que lee lo que dicen los periodistas, que escucha lo que comenta la opinión pública, pero que se guarda para su propia interioridad las verdades que considera superiores. En este sentido, el apostador no participa de la esfera pública de discusión racional sobre un tema deportivo, sino que adopta la actitud del que escucha y no comenta. Puesto que comentar en este caso serÃa ofrecer a un público los resultados de las propias investigaciones y la ampliación de una competencia bajo la cual las ganancias se verÃan repartidas y mermadas en su cantidad.





