En este blog hemos hablado mucho de las relaciones virtuosas que las apuestas establecen con todo aquello que forma parte de la contingencia y del azar. Hemos explorado las vetas del texto de las apuestas desde su costado más "irracional" en el sentido de disolución de las pretensiones de control de la actividad humana sobre su propio destino.
Pero es tiempo también de analizar por qué en las apuestas no "todo vale", sino que es preciso mantener un régimen metódico de vida en el cual la organización y la planificación de cada decisión tomada ocupen un lugar fundamental en la lista obligatoria de todo apostador. De este modo, podemos preguntarnos lo siguiente: ¿Cómo ser metódico con las apuestas?
Esta pregunta no es fácil de responder, pues está claro que si existieran fórmulas mágicas, todas las personas serían exitosas en el mundo del juego y de las apuestas deportivas, cuando todos sabemos que no es así; y que, de hecho, la gran mayoría de los jugadores pierden bastante dinero en lo que va de sus carreras como apostadores.
Sin embargo no debemos ser escepticos; y está muy bien el intentar plantear ciertos lineamientos básicos para poder orientarse. Más aún cuando somos principiantes y no tenemos un capital de apuestas lo suficientemente grande como para tomarnos ciertos lujos y arriesgar desenfrenadamente.
Una buena manera de empezar a organizarse es diversificando el capital de las apuestas. Esto quiere decir que tenemos que intentar poner una "fichita" en cada deporte, realizando un seguimiento paralelo de muchas actividades deportivas que se estén realizando al mismo tiempo. Vale decir: apostar en pequeñas cantidades a los fines de obtener ganancias a largo plazo.
Así pues, los que no saben esperar, terminarán perdiendo.





