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Como se sabe vivimos en un mundo globalizando, mundializado, en donde las diferencias locales quedan en el olvido y pasa a ocupar un lugar central la unidad de un mismo planeta con usos compartidos de la cultura. El deporte no ha estado exento a este tipo de tendencias estructurales. Pero cabrÃa decir que la condición de posibilidad del deporte como fenómeno de masas, su “mundializaciónâ€, se dio antes que este proceso de globalización se haya profundizado tal como lo conocemos en nuestros dÃas.
Es que el deporte siempre tiene un lugar de origen determinado, una comunidad, un evento particular, una anécdota que le da su génesis. Pero, cuando es bueno, se universaliza y pasa a formar el patrimonio de la humanidad como un todo. El Handball es un caso evidente en este sentido, y nos sirve a su vez con motivo del campeonato que este año se producirá en Sudamérica.
El Handball es un deporte oriundo de Alemania pero que ha transpuesto largamente esas fronteras y ha penetrado con fuerza en otros continentes donde se celebran grandes campeonatos todas las temporadas entre selecciones y donde las ligas nacionales tienen una gran importancia entre los deportes de segunda lÃnea.
Uno de estos campeonatos es el panamericano de Handball o balonmano que suele ser uno de los que más trascendencia logran tanto en los medios de comunicación de América como en las casas de apuestas por Internet.
Esta temporada el panamericano de balonmano se lleva a cabo en Chile y las casas de apuestas dan como favorito al seleccionado de las República Argentina.
Que va en búsqueda del tricampeonato de la especialidad que lo ratificarÃa como el mejor seleccionado del continente superando a la tradicional potencia Brasil y al local Chile dos de sus máximos competidores.
Según predicen los expertos en los sitios de Internet este será el campeonato panamericano más ajustado de los últimos tiempos, y se espera una definición agónica que seguramente será entre los dos grandes del continente Argentina y Brasil.





