
Hay juegos y juegos. Algunos son más neutrales, más cercanos a lo que se suele llamar “fair playâ€, que nosotros podemos traducir aquà como el sentimiento por el juego, el amor al deporte como finalidad sin fin, vale decir sin tener en cuenta ni ganar ni nada parecido, sino amar al deporte por la misma actividad.
Y existen otros deportes más relacionados con el tipo de actividades heterónomas, vale decir que están en completa relación con otra cosa. En este caso, un deporte que tiene una afinidad electiva con el mundo de las apuestas significa que es un deporte que ha sido identificado con la maximización de las ganancias y los réditos económicos. Las carreras de caballos son un ejemplo de este segundo tipo. El boxeo, también.
Es que el boxeo ha sido directamente equiparado a las apuestas. No tanto por su estructura interna. No hay nada en el boxeo que lo relacione con necesidad con el mundo de las apuestas. Y sin embargo esto ha ocurrido en la historia. Todos sabemos que si queremos apostar es el boxeo un deporte ideal. Y si nos ponemos a pensar podemos descubrir ciertas determinaciones de este deporte que hacen que los apostadores se embarquen en el barco del boxeo para apostar.
Ahora bien, ¿cuáles son estas determinaciones que hacen del boxeo un deporte ideal para aquellas personas que quieren apostar? ¿Es que acaso el boxeo tiene algo intrÃnseco en sà mismo que atrae a los apostadores? En el próximo artÃculo lo veremos con claridad.





